Velvet: Espiar bajo las faldas

Por Aldo Iván Espinosa. Publicado originalmente en Comikaze #25 (septiembre de 2014)

 

velvet-1Traición y melancolía se vuelven un mismo asunto en este thriller setentero, internacional y anacrónico, cuya protagonista es una agente cuarentona con memoria fotográfica, encantadoramente mortal, y de nombre Terciopelo.

James Bond quiere ser tu amigo en Facebook

En las autobiografías precoces que resultan ser nuestros perfiles públicos en la red, la intimidad es un asunto relativo. Entre nuestra actividad personal y el escrutinio público media un solo botón: según la revista Time, Facebook tiene almacenadas 12 mil millones de fotografías, y los usuarios de la red abultan esta cantidad publicando imágenes a un ritmo de 100 millones por día.

Cualquiera que sea la razón por la que compartimos un gato, el desayuno o los atardeceres, los modernísimos procesos de geolocalización hacen de nuestro comportamiento una huella, un rastro, una ruta por la cual llegar a nosotros si es que alguien, efectivamente, quisiera encontrarnos.

Sin darnos cuenta, y una vez aplicadas las herramientas estadísticas correctas, cada que subimos algo a la red estamos llenando formularios, resolviendo estudios de mercado, contestando encuestas una y otra vez con la anuencia de quien cree habitar una especie de solipsismo virtual, ajeno a las gráficas clasificatorias por edad, género, nivel de estudios o lugares de trabajo. Revelamos nuestra intimidad por puro gusto.

 

velvet-4

La tecnología y nuestro comportamiento en ella vuelven anacrónicos a los espías de la vieja guardia. La información habita espacios intangibles pero reales, puesta ahí por sus dueños y al alcance de aquel que tenga las habilidades técnicas necesarias, y bien aprendidas, para apoderarse de ella. Tener secretos es cosa del pasado. Cierta clase de espías, también.

Spy vs Spy

Según la forma en que se ejerza, el espionaje puede tener el glamour de una cebolla o la abrumadora sencillez del estrellato. Todo depende de si uno es un gris oficinista o un playboy de gustos refinados: clasificar archivos o paladear un bourbon centenario, quedarse sin grapas o vaciar el cargador de una semiautomática, checar tarjeta o interceptar una valija dirigida hacia Moscú. Aunque la diferencia pudiera parecer una cuestión meramente de habilidades y destreza, lo cierto es que también suele entrañar una diferencia de género: de manera sutil o muy abierta, el espionaje como ficción representa una oposición entre lo masculino y lo femenino, lo activo y lo pasivo, proveedor y receptor.

 

velvet-2

Fantomas, James Bond y Simon Templar son ejemplos disímbolos de una misma constante. El espía, detective o agente secreto encontrará en las mujeres un ayudante, un adlátere, una damisela en peligro o, de manera más recurrente, un frágil pero bellísimo trofeo. Asunto explorado y explotado desde el año 1100 de nuestra era y hasta nuestros días (de las novelas de caballería al cine de superhéroes), la señorita necesitada de rescate puede ser una chica casta y virginal; una sidekick astuta y ágil en diversos menesteres, o una femme fatale de modales refinados pero fría y con una entrepierna mortal: cualquiera de ellas, o todas juntas, lo mismo dan. Su presencia habitará el segundo plano de la acción y será útil, pertinente o indispensable según la historia se lo demande, o según lo que el protagonista masculino termine concediéndoles.

Claro que no siempre ha sido así, ni mucho menos, y desde la década de los 60 los protagónicos femeninos han venido a más, con mujeres inteligentes, decididas y bravas a la hora necesaria, aunque con la tirantez de ser más duras que sus contrapartes masculinas para darse a respetar, o de conservar su femineidad a riesgo de no ser tomadas demasiado en serio. Sharon Carter, Black Widow o las chicas listillas y guapísimas de Danger Girl, son ejemplos más o menos recientes de una mezcla equilibrada entre rudeza extrema y cursilería rampante.

 

velvet-3

Velvet, la colaboración de Ed Brubaker y Steve Epting para Image Comics, forma parte de la novísima oleada de cómics que cuentan con mujeres fuertes como protagonistas. Selena de 28 Days Later, Josephine de Fatale, Pearl Jones de American Vampire, Suzie de Sex Criminals, las hermanas Cypress de Revival, o la propia Velvet Templeton que aquí nos ocupa, son víctimas no sólo de sus circunstancias, sino de su capacidad de confrontar esas circunstancias: alejadas del papel de individuos dolientes a los que hay que rescatar-obtener, las (anti) heroínas dependen ahora de sus fuerzas, pueden y deben plantarle cara a su realidad no como tarea asignada sino como decisión, y está en ellas reducir, condonar o profundizar el daño recibido. Chicas duras donde las haya.

Velvet underground

Su bien llevada época al frente de Captain America (2004-2012), condujo a la dupla Brubaker-Epting varias veces al premio Eisner como nominados y ganadores. Fueron responsables de la muerte de Steve Rogers, y su arco argumental sobre Winter Soldier apuntaló la segunda entrega fílmica del Capitán. El tono de intriga política y palaciega, junto con los recursos propios del cómic de superhéroes, le dieron al título del supersoldado un sabroso aire de thriller policial. Aire que, robustecido, Velvet heredó para bien.

 

velvet-5

El espía como reliquia y la heroína emancipada son los ejes sobre los que esta aventura de espionaje e introspección articula su puesta en escena: recién cumplida una misión, Jefferson Keller, el agente X-14, cae abatido por fuego desconocido a la hora de seguir su ruta de escape. El ARC-7, agencia británica de espionaje cuya fama de perfeccionista e infalible la colocan cercana a la leyenda, encuentra explicaciones, pero no le gustan: el gatillero que abatió a Jefferson es uno de los suyos.

Velvet Templeton, antigua agente de campo y por estos días secretaria del director de la agencia, encuentra más dudas que certezas en las averiguaciones de sus compañeros, y un salto al vacío a través de una ventana (tras descubrir el cadáver del supuesto asesino) le demuestra que no estaba equivocada. Ahora también quieren inculparla a ella, y tiene que huir.

Mezcolanza de novela policíaca con superespionaje de serie B, pero contada en un tono serio y realista, Velvet logra un efecto cautivador desde la primera lectura. Al tiempo que Epting traza con encantadora eficacia las escenas de acción, con paneles que parecen más bien encuadres cinematográficos, Brubaker construye al personaje de Velvet como la última de su especie, una espía de la vieja guardia que debe resolverlo todo a la antigüita (disfrazándose, teniendo sexo o disparando a las rodillas), intentando con ello acercarse a algo parecido a la verdad.

 

velvet_13-1

Así, con más cavilación que diálogo, y seguros de que el espionaje fue mejor en una época sin vanguardia tecnológica, los autores retratan a una chica dura de Inglaterra, entrada en años y traicionada por los suyos, resuelta a resolver sus preguntas y desquitarse a partes iguales, en una Europa gris, lúgubre y setentera, en la que el sol no sale nunca, o al menos no en las horas contadas de la Templeton.

Dato Comikaze

En México, Velvet es publicado por Panini Comics y traducido por nuestro coeditor Alberto Calvo,

Author: Aldo Ivan Espinosa

Es egresado de la carrera de Literatura y Ciencias del Lenguaje por parte de la Universidad del Claustro de Sor Juana donde dirigió la revista de la sociedad de alumnos Mediaciones del 2004 al 2006; ganó el primer lugar en el concurso El Quijote, 400 años después, convocado por la UCSJ en la modalidad de cuento, y el segundo lugar de cuento en el Concurso de Creación Literaria 2006, convocado por el VII Congreso Estudiantil de Crítica e Investigación Literarias de la UAM. Ha publicado crítica y creación literarias en las revistas Crítica, Registro (en sus versiones impresa y digital), Letrina (digital) y Comikaze.

Share This Post On

Trackbacks/Pingbacks

  1. Brubaker, Phillips y una historieta criminal | Comikaze - […] +Velvet: espiar bajo las faldas […]
  2. Kill or be killed: El tenaz moribundo | Comikaze - […] +Velvet: espiar bajo las faldas […]

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.