Una visita a La casa de Paco Roca

Por Luis Carreón

 

La naturaleza del minimalismo es hacer más con menos, con el objetivo de reducir una expresión, en este caso artística, a lo esencial. Las cosas más simples, son a menudo las más verdaderas, dice el escritor estadounidense Richard Bach. Y esto es justamente lo que sucedió al construir La casa, de Paco Roca, la conjunción de una maravilla con el tema quizá más común y sencillo.

 

La premisa es fácil. Tres hermanos, Vicente, José y Carla, pasado un año del fallecimiento de su padre, se reunirán en su antigua casa veraniega con intención de repararla para ponerla en venta. Con este escueto resumen, te preguntarás qué tiene de interesante esta historia. Pues déjame decirte que todo.

La historia se mueve en dos tiempos, el presente y el pasado. Éste último es más dinámico, saltando de tiempo en tiempo a través de anécdotas. Al llegar los hermanos a la casa, al tirar cada objeto, limpiar cada habitación o desempolvar cada rincón, los recuerdos de su padre brotan con mayor intensidad, con sentimientos que ellos mismos habían olvidado, y que pareciesen los fantasmas de las navidades de Dickens contando su propia historia.

A través de cada cosa reparada y cada recuerdo recuperado, los tres hermanos se enfrentan a sí mismos. Por último y a la par encontrarán su propia paz y una suerte de redención que los unirá como esa unidad fundamental que es la familia. Desde que abrimos la puerta de la casa quedamos atrapados en la lectura, pero cada quien lo experimenta de manera diferente. La historia es triste y nostálgica, y por ser cercana a todos resulta atemporal y cala profundo en el lector.

A quién no le ha pasado que en una limpieza de esas que mamá llamaba “a conciencia”, comienzas a mover cajas y desempolvar el viejo álbum fotográfico, vuelves a mirar un cuadro, un libro con una dedicatoria, ese viejo pantalón que era tu favorito o cualquier papel por insignificante que sea, y te encuentras con que esos objetos contienen algún recuerdo tuyo o de algún ser querido, un pedacito de tu vida.

 

Por otra parte, esta obra es un trabajo redondo en el que Paco Roca se encarga del dibujo, color, guion e incluso el diseño, y en ninguno de ellos queda a deber. La luz y la sombra juegan armónicamente desde la portada. En la mayor parte del libro el color es cálido, te abraza en cada página, y vaya que es necesario hallarse con esa clase de reconfortante sensación debido a lo fuerte de la historia.

Por su parte, las viñetas no dejan de moverse, y Paco Roca demuestra maestría en su uso, con un estilo para nada convencional que desafía al lector, desde pequeñas secuencias sin diálogos, páginas completas, esquemas, simetría de páginas, e ilustraciones que no están contenidas por ningún recuadro, pero fluyen en todas direcciones.

 

Podría decirse que el dibujo es de trazo limpio, con muchos detalles en exteriores e interiores, y logra hablarnos de forma comprensible, e incluso podemos sentir lo intangible, como el viento soplando al llamar a José o la calidez del padre de los protagonistas. En La casa de Paco Roca se muestra lo indiferentes y malagradecidos que podemos ser los hijos, y quizá eso es lo que más duele.

Es imposible describir lo que sentirás al leer La casa, pero te diré que es una experiencia sobrecogedora. Yo mismo sigo preguntándome cómo una viñeta puede causarte una sonrisa y al mismo tiempo aglutinar de golpe un nudo en la garganta imposible de contener. Se pueden escribir muchas cosas sobre esta obra, pero solo hay una manera de vivirla: leyendo.

Author: Luis Carreón

Arquitecto de profesión, es egresado de la Universidad de Ecatepec. Apasionado de los cómics en todas sus facetas, coleccionista, lector asiduo, investigador y estudiante de la historia, amante de la literatura lovecraftiana, escritor amateur y curioso de lo inexplicable, lo paranormal y lo fantástico.

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