Tom King y los Batipadres

Por Hugo Daniel del Río 

 

Finalizó el último arco de Batman escrito por Tom King. Un paso polémico sin dudas, donde muchas de las decisiones tomadas fueron cuestionadas. Me parece que ya existe suficiente material al respecto para que puedan ir construyendo sus propios veredictos, y por ello no quiero enfocar este escrito a si King hizo bien o mal las cosas desde que se hizo cargo de la serie hace ya cuatro años (o tres años y medio si los contamos calendario, como prefieran cuantificarlo).

 

Quiero enfocarme en ese constante loop que como tema ya es parte esencial del personaje. Me refiero a la paternidad. A través de la estructura del personaje hemos visto los diferentes roles de paternidad que se han presentado en distintos momentos de la vida de Batman: Alfred como padre adoptivo para Bruce cuando quedó huérfano. Bruce acogiendo a jóvenes que también carecían de figura paterna. O la paternidad biológica de Bruce ante la revelación de Damian.

En síntesis, el constante circulo de carencia-compensación es persistente y sin duda forjó y seguirá forjando la cosmovisión del personaje. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el último arco de Tom King? Dentro del mismo existen dos figuras paternas importantes: Alfred Pennyworth y Thomas Wayne, al menos en su versión del universo de Flashpoint. El reciente reciente deceso del primero ante la autoría intelectual del segundo es esencial en esta historia.

Para entender el rol paterno de Alfred en una sola historia, basta con leer el Annual Vol. 3 (Father’s Day), escrito por Tom Taylor e ilustrado por Tom Schmidt. Díganme sentimental, pero la verdad casi me saca la lagrimita. En mi opinión, Alfred representa la figura paterna incondicional. No importa cuántas veces Bruce/Batman tome una pésima decisión o a qué hora vuelva a casa, él siempre está ahí. Creo, más allá del rol de empleado, que tiene un compromiso moral con la familia y es un aliado en la batalla.

 

Por otro lado tenemos a Thomas Wayne, quien se maneja mediante un complejo de padre culpógeno y en su proceder hace un cuestionable intento por salvar a su hijo de seguir viviendo una vida de sufrimiento como Batman. De antemano sabe que para derrotar a Bruce no basta con una pelea física, así que la llevó a otro plano: Romper a su hijo a nivel psicológico, asegurando que sufra un trauma que nunca antes había experimentado.

Entonces uno se queda pensando que, a pesar de que el Caballero Oscuro se enorgullece de ser duro y sin emociones, recibió golpes tan serios que devastarían a cualquier persona. En su caso, ser traicionado por su padre biológico (aunque de una línea de tiempo diferente), perder a su padre adoptivo, y casi perder de cierta forma a su primogénito (Dick Grayson).

Thomas Wayne, en un radical intento por demostrar su amor y expiar sus culpas, intentó quebrar a su propio hijo para que pudiera ser feliz, pero al mismo tiempo le dio lo que necesitaba para fortalecerlo y hacerle frente a la situación. Un loop más dentro la estructura del personaje.

 

Y esta figura circula en la estructura mental de todos los portadores del manto del Caballero Obscuro, sin importar a qué universo correspondan: “Cuando la mente va a los recuerdos pasados, a menudo le invade el sufrimiento, pero cuando va al futuro y trata de imaginar ‘¿y si hubiera…?’ o ‘¿y si esto hubiera pasado…?, también sufre”. Y el mantra de escape es: “Aprendí a anclarme al aquí y ahora”.

¿Qué clase de padre es más constructivo y formativo? ¿El fin justifica los medios si es en pro de un bien final para los hijos?

Al final del arco vemos a Bruce en un bar donde se detiene a ver el partido de los Gotham Knights y a sufrir los constantes errores del quarterback mientras comparte una cerveza con Charlie “Hell Yeah!” Brown. Bruce muestra un notable optimismo y trata de persuadir a Charlie para que tenga un poco de fe en el jugador pese a sus constantes fallas. Selina aparece a cuadro justo en el momento en que el quarterback realiza una jugada increíble que parece cambiar el panorama del juego a favor de los Gotham Knights.

¿Qué tiene que ver esto último con todo el texto anterior? Pues claramente no tiene nada que ver, pero me encantaría darle mi personal interpretación, y es que, por más que los padres vean a sus hijos fallar todo el partido, siempre hay que guardar un poco de optimismo o fe en que de alguna forma podrán resolver cualquier circunstancia que se les presente en en la vida.

Author: Hugo Daniel del Río

Modelo ‘83 y comunicólogo por formación, actualmente vive en la bonita ciudad de Buenos Aires con la dueña de sus quincenas. Disfruta de las cosas viejas, jugar videojuegos, poner música y hablar alrededor de su historia y composición, juntar dibujitos de artistas, beber cerveza, pasar el tiempo con las personas que ama y, por supuesto, leer comics. Sostiene que la Coca-Cola sabe mejor en envase de vidrio, el cine siempre se ve mejor en el cine (incluyendo el malo), el instinto difícilmente se equivoca, el error es el mejor maestro, y que donde sea que te pares, siempre debes hacerlo con la mejor onda.

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