Más allá del manga: Shōtarō Ishinomori

Por Gorka Olachea y Elizabeth Salomón. Publicado originalmente en Comikaze #32 (noviembre de 2016).

 

Al hablar del fenómeno del cómic japonés, o manga, es común referirse a Osamu Tezuka, autor que convirtió al medio en lo que es hoy día, pero hay que hablar de autores que, junto a él, crearon las estructuras visuales, lineamientos argumentales y temáticas comunes del manga moderno. Uno de ellos, cuyo talento asombró al mismísimo Tezuka y quien es calificado como el único mangaka que pudo llenar los zapatos de dios, es Shōtarō Ishinomori.

Shōtarō Onodera nació el 25 de enero de 1938 en el barrio Ishimori, en la prefectura de Miyagi, Japón. De entre sus cinco hermanos, él era el más cercano a Yoshie, su hermana mayor, quien padecía asma, lo que a menudo le impedía salir de casa. El pequeño Shōtarō empezó a dibujar lo que veía afuera para mostrárselo y que ella no entristeciera por el encierro.

Cuando era niño Onodera leyó Shin Takarajima (La nueva isla del tesoro), manga que marcó un antes y después en la forma de contar historias dibujadas en Japón, y cuya narrativa visual le asombró tanto que se convirtió en gran admirador del maestro Tezuka.

 

Ya en la secundaria, Shōtarō y un grupo de amigos publicaron un fanzine titulado Bokujû itteki  (Gota de tinta), cuyas copias eran hechas a mano. Un ejemplar llegó a manos de un editor de la revista Shōnen manga, publicación que daba a nuevos talentos la oportunidad de convertirse en profesionales. Al ver el talento de Onodera, el editor lo llamó el prodigio de la prefectura de Miyagi, y mostró el fanzine a Tezuka, quien trabajaba estrechamente con él.

Tezuka envió un telegrama a Onodera para que fuera a visitarlo. El maestro le dijo que sus dibujos eran fantásticos y le ofreció la oportunidad de asistirlo en su siguiente historia de Astroboy. La idea era que el joven dibujara los fondos para que el maestro terminara los cartones al colocar a los personajes. Entusiasmado, el chico se llevó los guiones y al otro día volvió con las páginas, pero no entregó sólo los fondos solicitados, sino las páginas terminadas. Tezuka concluyó que Shōtarō no necesitaba ser asistente de nadie, pues ya era un profesional.

En 1954, a los 16 años de edad y tras algunas colaboraciones, Onodera publicó su primer manga, Nikei Tenshi (Ángel de segunda clase), y firmó por primera vez como Shōtarō Ishimori (apellido que después se convertiría en Ishinomori) en honor al pequeño barrio donde nació.

 

Al graduarse de la secundaria, él y su hermana Yoshie, que contra los deseos de su padre lo animó a continuar su carrera de mangaka, se mudaron a Tokio y vivieron por un par de años en Tokiwa-so, unos modestos departamentos, hasta que un ataque de asma terminó de forma prematura con la vida de ella. Esto afectó profundamente al artista, que volcó sus emociones en sus subsecuentes historias, en las que adoptó puntos de vista pesimistas y escépticos, con lo que sus manga escalaron un peldaño que el propio Tezuka tardó en alcanzar.

Saibōgu Zero Zero Nain (Cyborg 009) publicado en 1963, es su historia más conocida y tiene varios puntos destacables. Por ejemplo, es el primer manga que presentó a un comando de héroes que enfrentan a un enemigo terrible y poderoso: Fantasma Negro. A través de esa organización manipuladora de gobiernos, Ishinomori expresó el temor latente a la Guerra Fría que se vivía en Japón en esa época.

El protagonista del título, Joe Shimamura, quien vivía atormentado tras ser sometido a un procedimiento que lo convirtió en un poderoso cyborg, fue el primer personaje de manga en gozar de gran aceptación del público femenino, al grado que muchas de las artistas que más tarde crearon las bases gráficas e ideológicas del actual manga para chicas (shōjo) lo cuentan entre sus fuentes de inspiración.

La velocidad a la que trabajaba le permitió dibujar una enorme cantidad de páginas. En El camino del manga, Motō Abiko afirma que Ishinomori era capaz de terminar entre 15 y 20 páginas diarias. Este ritmo de trabajo le permitió explorar diferentes tipos de viñetas y narrativa, y fue de los primeros artistas en hacer historias sin textos ni onomatopeyas. Una de sus obras más representativas de esta fase es Jun, que con una propositiva exploración gráfica se adentra en las emociones de un joven aspirante a mangaka.

Ishinomori abordó todos los géneros posibles en sus mangas. Ejemplo de tal variedad son Ryūjin-numa (El pantano del dios dragón) historia de horror y misterio de género shōjo, revolucionaria en su momento; Nihon keizai nyûmon (Introducción a la economía japonesa), manga educativo pionero de enorme éxito en Japón; No mangaka nyūmon (Introducción al oficio de mangaka), tal vez el primer manual de dibujo manga; Hotel, serie de cuentos cortos con temáticas muy humanas de género gekiga, acreedora del premio Shogakukan de 1988; Sukaru Man/ The Skull Man, del género tokusatsu (algo parecido a los superhéroes estadounidenses), que dio la pauta, junto con Saibōgu Zero Zero Nain, a la creación de uno de los más grandes superhéroes televisivos japoneses: Kamen Rider.

 

Al artista le avergonzaba el significado original del término manga (imágenes informales o sin compromiso) y pensaba que términos como gekiga (imágenes dramáticas) o cómic sólo cubrían un aspecto del oficio, así que escribió el Manifiesto Manga y propuso un nuevo significado para el término al sustituir el kanji que quiere deir informal por otro de igual pronunciación que significa diez mil o todo.

El 28 de enero de 1998, tres días después de cumplir 60 años, Ishinomori murió de un ataque al corazón, dejando inconclusos varios proyectos.

Tras su muerte, el gobierno japonés le otorgó el título de la Orden del Sol Naciente, y recibió también el Premio de la Asociación Japonesa de Dibujantes y el Premio del Ministerio de Educación de Japón. Además, fue galardonado con el segundo premio cultural Osamu Tezuka por su enorme contribución al mundo del manga y la cultura japonesa.

 

 

Datos Comikaze 

+Una revista nombró a Ishinomori Rey del manga, lo que provocó el siguiente reclamo de Tezuka: Si usted es el Rey del Manga ¿qué soy yo? a lo que el artista, apenado, respondió: Usted es el Dios del Manga, título que agradó a Tezuka y que conserva hasta nuestros días.

+En 2008 se le otorgó el Record Guinness como el autor más prolífico de la historia, con 770 títulos recopilados en 500 tomos para un total de 128 mil páginas dibujadas.

+Go Nagai, creador de Mazinger Z y asistente de Ishinomori, declaró que éste podía dibujar cinco veces más rápido que una persona común.

Author: Jorge “Gorka Olachea” Cervantes

Fundador y coordinador del extinto club de cómics GRAPHOfilos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y del encuentro cultural universitario Arte9. Portadista, dibujante, diseñador y editor recurrente en la historieta independiente El Monito, fue colaborador en diversas secciones de la revista MAD México. Aficionado al cómic europeo, se desempeña profesionalmente como ilustrador, diseñador gráfico y coordinador de eventos.

Share This Post On

Trackbacks/Pingbacks

  1. Más allá del manga: Fujio Fujiko | Comikaze - […] +Más allá del manga: Shotaro Ishinomori […]

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.