Punk Rock Jesus: el negocio de la religión

Por Hugo Daniel del Río

 

Fue en 2003 cuando Sean Murphy se encontraba en un lugar bastante lejano del que ocupa ahora, apenas comenzando a construir su camino, con el fin de marcar su nombre en la historia del cómic. Manejaba junto con un amigo hacia la costa oeste. El dinero era limitado y para hacerlo rendir durmieron en estacionamientos, incluso pasaron algunas noches en una fabrica de limpieza de contenedores en West Hollywood. Trasladando esto a una narrativa romántica… Sean Murphy dormía en un basurero antes de alcanzar su sueño.

 

Murphy optó por el camino de crear sus propias historias en paralelo a sus colaboraciones como creador de arte conceptual para videojuegos y dibujante para títulos como Batman, G.I. Joe, Star Trek, o Teen Titans, entre otros proyectos que le permitían pagar sus cuentas.

En 2006 fue cuando comenzó a trabajar en el guion de Punk Rock Jesus. En palabras suyas, la historia fue originalmente creada para hacer enojar a los creyentes, y puede ser cierto, ya que una de las mayores críticas que presenta la trama es el negocio de la religión.

Otra crítica social es la del infinito morbo que produce seguir la vida de alguien famoso, esa constante insistencia de poner en un pedestal la vida de alguien, por encima de la otra persona. Hoy no aplican más los reality shows como lo concibe Punk Rock Jesus; sin embargo, ahora estos recaen en las historias que podemos ver en redes sociales o en las experiencias de los videobloggers.

De manera sarcástica, Punk Rock Jesus muestra cómo la forma de criticar toda esa opresión por el mero hecho de ser famoso fue justamente convertirse en otra figura que mueve masas, en este caso una estrella del punk rock, un movimiento que históricamente nació para ser contestario al sistema.

 

La historia es genialmente balanceada con las figuras/historias de otros personajes como la de Thomas McKael, un exterrorista de la IRA reformado quien busca redención. ¿Que mejor figura que la de un irlandés católico, cuya tarea es salvaguardar la seguridad del mismísimo Jesús (o al menos de su clon)? También está la osa Cola, quién si bien cumple bien su rol en la historia (una figura de protección), posee un nombre que hace innevitable relacionarlo con la marca más popular de bebidas y todo el marketing navideño alrededor de este animal, y que ahora es más relevante ante la preocupación causada por el calentamiento global.

Ya han pasado trece años y unos meses desde que se Sean Murphy comenzó a trabajar en el desarrollo de Punk Rock Jesus. Una historia y nombre estridentes con un planteamiento que seguro muchos hemos imaginado de alguna forma, pero con una narrativa emotiva, personajes que tienen figuras y mensajes interesantes, pero sobre todo, una reflexión sobre la forma en que hoy en día consumimos contenidos y sobre cómo la humanidad aborda la religión.

Author: Hugo Daniel del Río

Modelo ‘83 y comunicólogo por formación, actualmente vive en la bonita ciudad de Buenos Aires con la dueña de sus quincenas. Disfruta de las cosas viejas, jugar videojuegos, poner música y hablar alrededor de su historia y composición, juntar dibujitos de artistas, beber cerveza, pasar el tiempo con las personas que ama y, por supuesto, leer comics. Sostiene que la Coca-Cola sabe mejor en envase de vidrio, el cine siempre se ve mejor en el cine (incluyendo el malo), el instinto difícilmente se equivoca, el error es el mejor maestro, y que donde sea que te pares, siempre debes hacerlo con la mejor onda.

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