Comicteca: Reckless, de Brubaker y Phillips

Por Alberto Calvo.

Desde hace muchos años Ed Brubaker se convirtió en uno de mis escritores de cómic favoritos, y cuando alguien me pregunta siempre les digo que todo lo que hace va de muy bueno hacia arriba. Uno de sus colaboradores más frecuentes es el artista británico Sean Phillips. Juntos han creado obras maestras como Sleeper, Criminal, Fatale, The Fade Out, Kill or Be Killed y Pulp.

Justo el éxito de Pulp, novela gráfica publicada en 2020 que apareció directamente en un tomo de pasta dura, omitiendo el formato habitual de cómics “de grapa” con la historia serializada, y el cual siguió a un par de tomos similares ubicados dentro del mundo de Criminal, fue factor determinante para que el aclamado duo creativo decidiera que su siguiente proyecto sería una serie de novelas gráficas originales. Así nació Reckless, donde Jacob Phillips, el hijo de Sean, colabora una vez más con ellos en el rol de colorista. Esta primera novela de la serie apareció a mediados de diciembre pasado, y se estima que al menos dos volúmenes más serán publicados a lo largo de este año.

El protagonista de la serie es Ethan Reckless, quien alquila sus servicios para toda clase de tareas, como localizar personas o mascotas perdidas, recuperar objetos robados, o apoyar a quien necesita ayuda con labores para las que no puede recurrir a las autoridades. Conforme avanza la historia descubrimos que a inicios de los años setenta Ethan fue un agente encubierto del FBI infiltrado en un grupo radical con la misión de desmantelar la red de presuntos anarquistas.

Una explosión lo dejó con cicatrices en la cara, nebulosos recuerdos de una vida que ahora le parece ajena, y una actitud mayormente indiferente ante todas las cosas. Ahora, en 1981, Ethan es dueño de un cine abandonado en Los Angeles, el cual adaptó como vivienda, y desde donde, con la única ayuda de Ana, una joven que hace las veces de asistente y confidente, utiliza un servicio telefónico para elegir la clase de trabajos que desea realizar, y en los cuales sus honorarios dependen del trabajo solicitado y de la gente que busca contratar sus servicios.

La forma de ganarse la vida de Ethan suele ser bastante lucrativa, por lo que se da el lujo de tomar sólo aquellos encargos que le parecen atractivos por una u otra razón, y no descarta realizar algunos trabajos por mucho menos dinero. Ahora está justo en una de esas pausas, a la espera de hallar algo que atrape su atención, cuando una figura de su pasado reaparece en su vida para solicitar ayuda. Rainy, una mujer de quien estuvo enamorado en sus días de agente encubierto quiere su ayuda para recuperar su parte de un botín que sus asociados están escondiendo de ella y así poder huir del país.

Ethan recuerda bien el romance, con fechas y lugares, pero luego de la explosión que cambió su vida (y llevó a su salida del FBI) ninguno de sus recuerdos está ligado a sentimiento alguno, lo que parece incomodarlo, aunque no demasiado. Sin siquiera discutir la cuestión de sus honorarios, acepta ayudar a Rainy y rastrear al hombre que la estafó. La idea de que acepte un trabajo gratuito cuando sus fondos empiezan a agotarse molesta a Ana, que se queja al respecto pero sin recriminaciones excesivas. El verdadero problema es que Ethan no tiene idea de en qué se está metiendo. ¿Será posible que un antiguo amor haya reaparecido sólo para manipularlo?

En términos generales la historia no es muy distinta de algo que podríamos hallar en las páginas de Criminal. Incluso tiene un protagonista con un nombre improbable ‘reckless’ significa ‘temerario’ o ‘impulsivo’, algo que recuerda un poco a Tracy Lawless -‘ilegal’ o ‘sin ley’) involucrado en actividades cuestionables. Una vez más juega con la idea de tener hombre malos que intentan hacer algo bueno (rara vez con éxito) u hombre buenos obligados por las circunstancias a actuar en contra de sus principios. Pero, como suele ser el caso con mucha de la mejor ficción criminal, lo que hace que valga la pena es la ejecución, no la idea.

Los giros argumentales están bien construidos y aparecen en los momentos correctos. Por momentos hay una tendencia a usar diálogos expositivos para exponer al lector a una gran cantidad de información, pero nunca al grado de convertirse en una distracción. El protagonista es la mezcla perfecta de elementos que lo hacen atractivo sin necesidad de generar empatía o simpatía por él, y cada detalle de su pasado que parece arrojar luz sobre una parte del misterio tras su persona viene acompañada de nuevas interrogantes que lo hacen a uno sentirse intrigado y con deseos de saber más.

El arte de Phillips está a la altura de su estándar acostumbrado, aunque destaco el uso de las sangrías para jugar con el ritmo y la sensación de espacio. Casi todas lás páginas tienen un predominante marco blanco dividiendo las viñetas, pero en casi todas las páginas hay un panel que invade el margen y toca los márgenes de la página. Puede ser al inicio, al final o en medio de la página, pero es evidente la intención de usarlo como una herramienta narrativa. Todas las viñetas que muestran el lugar donde transcurre la siguiente escena son amplias, creando la sensación de amplitud propia de los espacios abiertos. El mismo recurso es empleado al presentar a un personaje, o cuando está por iniciar una secuencia de acción.

Ese manejo de la percepción espacial se ve reforzado por el trabajo de color de Jacob, que la mayor parte del tiempo usa una paleta de colores cálidos y casi pastel para las escenas en exteriores, y sombríos tonos fríos para los interiores, a menos claro, que la escena requiera de algo distinto. Hay escenas donde el color luce demasiado monótono y uniforme, pero es usado más como un recurso para destacar algunos detalles al arrojar chispazos de colores contrastantes para resaltar momentos o detalles en esas secuencias. La sincronía entre padre e hijo para crear la atmósfera ideal para cada escena parece crecer con cada nuevo proyecto en el que colaboran.

El rotulado es obra del mismo Sean Phillips, lo que asegura que la ubicación de los globos siempre es la que mejor sirve al diseño de página, además de añadir sutiles formas de separar el monólogo interno de Ethan, cajas de texto que flotan claramente sobre algunas escenas en las que rara vez se ve a alguno de los personajes principales, con los diálogos entre personajes, que siempre están en globos conectados al borde las viñetas, creando la sensación de que la interacción entre texto e imagen es de un tipo diferente en cada circunstancia.

No puedo decir que Reckless sea lo mejor que hayan hecho juntos Brubaker y los Phillips, pero su estándar de calidad es tan alto que no hay forma de que eso se pueda interpretar como algo negativo. Considerando que se trata apenas del comienzo de una historia muy extensa (en su newsletter Brubaker ha insinuado que tiene material planeado para unas ocho novelas gráficas), podría decirse que se trata de un inicio prometedor. A pesar de esa característica de tratarse de un primer capítulo, Brubaker ha hecho énfasis en que cada novela gráfica será una historia completa, y que todas ellas sumarán a una historia más grande, en la que además veremos a Ethan Reckless en distintas épocas, y mostrando la edad y actitud correspondientes.

En resumen, Reckless es una muy buena novela gráfica que debe resultar del agrado de los aficionados al crimen, a la ficción pulp o a la obra de Brubaker y Phillips. Si nunca han leído alguna colaboración previa de esta pareja de talentosos autores, puede ser también una excelente oportunidad para echar un vistazo a lo que hacen sin tener que preocuparse por la continuidad que puedan tener otras de sus obra o por requerir leer más de un volumen. Es sin duda una excelente lectura que puedo recomendar ampliamente.

Author: Alberto Calvo

Alberto Calvo es escritor, traductor, editor y podcastero con casi 40 años leyendo cómics. Siempre ha sentido curiosidad sobre dónde y cómo se crean los cómics, pero para él lo más importante son las historias. Traduce cómics para Panini Comics México, tuitea como @albion2112, y puedes escucharlo cada semana en comicverso.org o leerlo de forma habitual en hogueradelasnecedades.blogspot.com

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