Comiclásicos: La última cacería de Kraven (1987)

Por Hugo Daniel del Río

Soy Kraven la bestia. Mi mente es rabia y gloria.

Mi corazón es fuego y orgullo. Mi cuerpo es gracia y poder.

Soy Kravinoff el hombre

 

En 2008, J.M. DeMatteis compartió una reflexión acerca de que las historias tienen vida. Me gusta esa perspectiva, pues por mucho que visualicemos algún plan general, la mayoría de las veces no se dan de la manera exacta en que las imaginamos. El espacio y el tiempo son entes bastante caprichosos y podemos ser un poco injustos con ellos cuando nos aferramos demasiado a la idea de que las cosas tienen que salir de la forma en que queremos y cuando las deseamos.

 

 

¿Qué pasa cuando dejamos que la historia decida por sí misma, y el resultado es igual de bueno o tal vez mejor? Ese básicamente es el origen de Kraven’s Last Hunt (La última cacería de Kraven). No profundizaré respecto a las varias ocasiones en que DeMatteis intentó que la historia recayera en héroes como Wonderman o Batman, pues ya existe mucha información para aquellos curiososos en el tema. Lo que cuenta es que esta saga es una de las más introspectivas, oscuras y maduras de Spider-Man, y aunque De Matteis afirma que cobra las regalías y recibe de buena manera los elogios derivados de esta obra, también acepta la existencia de algo más grande que obra a través de su escritura.

 

Difiero un poco con la opinión inicial de DeMatteis respecto a que Kraven es un villano genérico. Puede que no sea el de mayores atributos en toda la gama de rivales que tiene el arácnido, pero hay que considerar que su mayor diferenciador es que sus motivaciones van más allá de la acumulación de poder, además de no depender esencialmente de habilidades metahumanas o tecnologías sofisticadas. Para Kraven, poner en juego su honor lo convierte sin duda en un enemigo formidable, desquiciadamente persistente y orgulloso. Dentro de esta obra se percibe un Kraven herido en su orgullo, y según dicta la naturaleza, un animal herido se torna más peligroso y amenazante.

En su libro Dioses, símbolos y alimentación en Los Andes (Interrelación hombre-fauna en el Ecuador prehispánico), Andrés Gutiérrez Usillos habla de los chamanes y su práctica con sustancias alucinógenas. Para el chamán, el jaguar era uno de los más poderosos y enigmáticos carnívoros, además de un símbolo de poder. Los chamanes vestían con la piel del jaguar, se colocaban su cráneo y adornaban su cuerpo con sus colmillos como una vía para acceder a su poder; todo esto acompañado de alucinógenos preparados con morteros ceremoniales ¿Les suena familiar al ritual que llevo a cabo Kravinov-El Hombre y Kraven-El Cazador para completar su metamorfosis?

 

Para Kraven no bastaba con vencer a Spider-Man para demostrar su superioridad, pues debía combatirlo en otro plano y, al mismo tiempo, pelear contra sus demonios internos para ser merecedor de su poder y restaurar su honor. Esto es otro punto álgido de la obra, pues DeMatteis presenta a Kravinov como un hombre insatisfecho y anacrónico que ha tenido que refugiarse en el salvajismo y los instintos más primarios, ya que la sociedad actual no es para él. Al separarlo, DeMatteis logra humanizarlo, y aunque sus actos responden a su arquetipo de villano, por lo menos el lector puede comprender sus motivaciones.

También cabe subrayar el espacio-tiempo en que se desarrolla la historia, con un Peter Parker en una de las etapas más maduras de su vida, quien tiene un mayor nivel de responsabilidad pues la persona que ama y debe proteger es ahora su esposa. Un punto de inflexión es cuando el mismo Peter cae en cuenta de que lleva desaparecido varios días y que hay una mujer agobiada esperando a su esposo en casa.

La atmósfera lúgubre, el trabajo de perspectiva, la riqueza de planos y la tensa narrativa que propuso Mike Zeck brindaron el escenario perfecto, mientras que las expresiones de los personajes, los entornos y escenarios combinan con el ritmo de los versos de William Blake, sin restarle mérito al trabajo de tintas de Bob McLeod. La dualidad desarrollada en la trama, la obsesión enfermiza por restaurar el honor personal y familiar, y la transición hacia una vida más adulta, con la carga que esto conlleva, son los factores principales que marcan la ruta hacia el inevitable, dramático y famoso desenlace de esta gran historia.

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Author: Hugo Daniel del Río

Modelo ‘83 y comunicólogo por formación, actualmente vive en la bonita ciudad de Buenos Aires con la dueña de sus quincenas. Disfruta de las cosas viejas, jugar videojuegos, poner música y hablar alrededor de su historia y composición, juntar dibujitos de artistas, beber cerveza, pasar el tiempo con las personas que ama y, por supuesto, leer comics. Sostiene que la Coca-Cola sabe mejor en envase de vidrio, el cine siempre se ve mejor en el cine (incluyendo el malo), el instinto difícilmente se equivoca, el error es el mejor maestro, y que donde sea que te pares, siempre debes hacerlo con la mejor onda.

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