CINErdo/Brightburn: Somebody save me

Con mucho entusiasmo y curiosidad  nos lanzamos a ver esta esperada cinta independiente de corte historietístico, y hoy te compartimos nuestro punto de vista. A continuación, los comentarios sin spoilers de Wakko y Jorge Tovalín, conductores del Podcast Comikaze, en torno a Brightburn.

 

Raúl Wakko Hernández

Cuando apareció el trailer de esta película, lo primero que cruzó por mi mente fueron las referencias estéticas a la visión de Zack Snyder de Superman, sí, ese filme no tan bien recibido por la crítica llamado Man of Steel (2013). Pareciera que de ahí tomaron la idea los primos Brian y Mark Gunn para realizar la historia y guión de Brightburn (subtitulada como Hijo de la Oscuridad en México) y darle un giro al género de superhéroes en el cine, creando un filme de horror-suspenso, producido por James Gunn (director de Guardians of the Galaxy, hermano de Brian y primo de Mark) y dirigido por David Yarovesky.

Totalmente en el tono de los famosos Elseworlds de DC Comics (historias imaginarias que sitúan a los superhéroes en un lugar y tiempo distintos a los suyos), en Brightburn nos encontramos con las mismas bases del origen del último kryptoniano: una pareja de Kansas, Tori y Kyle Breyer, han tratado desesperadamente tener un hijo, sin lograrlo. Hasta que un día, un meteorito cae en el bosque cercano a su granja, y descubren que en su interior hay un bebé. Tori lo interpreta como una señal de que fueron escuchadas sus plegarias y de que, al fin, podrá tener una familia como había soñado.

 

El tiempo pasa y todo parece ir de maravilla. Los Breyer no son muy diferentes a la pareja de Martha y Jonathan Kent, en una versión joven. Su hijo Brandon crece como el vástago ideal: es estudioso, inteligente, y ayuda con los deberes del hogar sin queja alguna… pero cuando se descubre diferente y comienza a sufrir bullying (mala combinación), no lo toma igual que lo hubiera hecho el joven de Villachica. El giro que tiene esta historia, presentado desde los trailers, es que el joven alienígena se vuelve malo, y entiende que con su poder puede hacer lo que sea sin represalia alguna.

Aunque algo lenta en su inicio, la historia es muy directa y va al grano una vez que se llega al punto de quiebre. A partir de ahí, todo es esperar para ver qué hará este monstruo con los indefensos humanos que se atrevan a ponerse en su camino. Lo que más me gustó fue el final, que deja abierta la posibilidad para más películas de este universo de súper-horror.

Por desgracia, a nuestro país (y a otros) llegó una versión censurada de la cinta, y aunque esto no representa un cambio sustancial en la trama, podría hacer que logre un impacto menor que la versión del director (lo bueno es que la escena eliminada puede ser vista en YouTube).

 

Jorge Tovalín

No, Brightburn no es la primera vez que vemos a un joven con superpoderes perder la cabeza, basta recordar la gran Chronicle (Josh Trank, 2012), titulada de forma horrorosa en México como Poder sin límites. En dicha cinta, un grupo de amigos presencia la caída de un cuerpo espacial y, al acercarse al lugar del impacto, una especie de explosión los dota de habilidades superhumanas. Uno de ellos, un joven bulleado (como el protagonista de Brightburn), interpretado por Dane DeHaan, aprovecha sus nuevas capacidades físicas y psíquicas para cambiar las reglas del juego y sembrar el caos.

Para ser apenas la segunda cinta de David Yarovesky (el thriller psicológico The Hive, de 2014, fue la primera), el resultado de Brightburn es muy satisfactorio, considerando que su presupuesto fue de tan sólo unos siete millones de dólares. Los efectos especiales son discretos, pero efectivos (intentar recrear lo visto en las películas de Marvel o DC habría sido inútil, si no es que ridículo), de forma que buena parte del terror no recae sólo en la forma en que el joven Brandon Breyer (sí, otro guiño al medio del cómic, donde los nombres y apellidos de muchos héroes clásicos inician con la misma letra) toma venganza, sino en su creciente indiferencia por la raza humana, a la que poco a poco va considerando inferior. De hecho, la misión del muchachito en la Tierra se deja entrever desde una de las primeras escenas, cuando Brandon (interpretado a la perfección por Jackson A. Dunn, a quien vimos brevemente como una versión juvenil de Scott Lang en Avengers: Endgame) explica en su clase de biología la diferencia entre las abejas y las avispas.

 

Una de las fortalezas de la cinta es la relación entre Brandon y su madre, interpretada por Elizabeth Banks, quien entrega una gran actuación como la amorosa madre del extraterrestre descarriado, quien se ve en la poco envidiable situación de ser la única que sabe cómo detener al muchacho.

Los minutos finales presentan un refrescante giro de tuerca y la posibilidad de extender la idea original a una secuela, lo cual debería ser casi una garantía, si adivinamos que Brightburn multiplicará muchas veces en la taquilla lo invertido en su producción . Sin arruinarles nada, basta decir que hay que estar muy atentos a las diferentes referencias comiqueras de estas últimas tomas, incluida una suerte de simpático cameo de Crimson Bolt, vigilante urbano protagonista de Super (James Gunn, 2011).

 

 

 

 

Author: Raul Hernández "Wakko"

Ilustrador egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, ha colaborado en proyectos como el cómic Aventuras Enmascaradas, el webcómic El Bueno, El Rudo, El Malo y El Cacha, la antología de narrativa gráfica 12M, la revista Momento (Tlaxcala), y el webcómic Tiras Reactivas, para Historias de Vida y Azúcas, A.C. Colabora de forma constante con la revista Comikaze, como ilustrador, articulista y diseñador de stickers morrocotudos.

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