Batman de Arkham o El curioso caso del Dr. Wayne

Por Luis Carreón

 

El año es 1900, el umbral entre dos siglos, el final de la llamada era de la industrialización y el inicio de la edad moderna, un año de enormes cambios. En esta nueva era, términos como tecnología, ciencia y medicina, dejaban de lado la magia y la superchería y se convertían en pilares de la nueva humanidad, definiciones de desarrollo. Es en este año donde se sitúa esta curiosa historia y el protagonista no es otro más que Bruce Wayne, sin embargo, no es el Bruce que conocemos, si no el doctor Wayne, psiquiatra y actual dueño del famoso Asilo Arkham.

 

 

El título del comic en cuestión es Batman de Arkham y se sitúa en los llamados y ya clásicos elseworlds, ese lugar en el que como rezaba la editorial, los héroes salen de sus escenarios habituales y son colocados en lugares y tiempos extraños. En esta extraña realidad, Bruce no es el multimillonario que conocemos, pues aunque fue dueño de una cuantiosa herencia, lo ha gastado todo en adquirir Arkham y tratar a sus pacientes.

Si bien siempre hemos visto a Batman como un agente del bien, es en esta historia donde podemos ver su dualidad completa, por la noche ayuda a las autoridades a capturar seres trastornados, mientras por el día vuelca sus mayores esfuerzos en salvarlos y tratarlos psicológicamente con procedimientos médicos modernos, según Bruce con gran influencia en los estudios de Sigmund Freud. Podría decirse que es aquí donde podemos ver un Bruce más humano y altruista, siempre buscando la línea que, al ser cruzada, transforma a los humanos en asesinos.

 

En esta historia, Wayne trata a sus pacientes como personas y no como monstruos o enemigos. El ejemplo más particular es ver a un amable Killer Croc, quien ha sido tratado exitosamente y se encuentra a un paso de la recuperación. Durante la trama, como suele suceder en muchos elseworlds, podemos ver las versiones alternativas de otros personajes, como Two Face, Poison Ivy, Scarface, el comisionado Gordon y el doctor Crane, mejor conocido como Scarecrow. Desafortunadamente, la mayoría de estas visiones son intrascendentes para la historia, que peca de simple y centra su trama en Batman intentando echarle el guante a Joker, en este caso con el fin de ayudarlo, pero cayendo victima en el camino de su poderoso gas hilarante, lo cual lo hace perder momentáneamente la razón.

Tal vez la historia sea demasiado corta y ese sea uno de sus problemas, a pesar de ello la premisa es muy buena y se tocan conceptos interesantes que merecían un mayor desarrollo. Por otra parte, el dibujo, a cargo de Enrique Alcatena, sea quizá lo más atractivo, por un lado, el diseño de personajes, principalmente el de Batman, con una apariencia muy similar a la original de 1939. Una mención especial merece el diseño de las viñetas, tal vez lo más disfrutable de esta entrega, ya que muestran en un estilo muy cargado, quizá barroco, cómo pueden formar parte de la narrativa. Estas viñetas muestran vida propia, se alzan y retuercen de increíble manera, además de que parecen emular la personalidad de cada ser que presentan.

 

Lo que Batman de Arkham carece en trama, se ve complementado por sus extraordinarios dibujos. Aunque podría parecerlo, esto no demerita el trabajo de Alan Grant como guionista, quien logra mostrar a los lectores un Bruce Wayne capaz de hacer más bien que el propio Batman. En esta historia, Wayne no es solo una identidad secreta, sino un ser vivo.

 

 

 

 

 

 

Author: Luis Carreón

Arquitecto de profesión, es egresado de la Universidad de Ecatepec. Apasionado de los cómics en todas sus facetas, coleccionista, lector asiduo, investigador y estudiante de la historia, amante de la literatura lovecraftiana, escritor amateur y curioso de lo inexplicable, lo paranormal y lo fantástico.

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