Adèle Blanc-Sec: poder femenino

Por Eduardo Arredondo B.

 

Al hablar de heroínas de las viñetas, es probable que los primeros nombres que asocies con el empoderamiento de la mujer sean Wonder Woman, Supergirl, Black Widow o Batgirl. No me lo tomes a mal, querido lector, pero tal vez estás equivocado.

Lo que siempre me ha cautivado del noveno arte es su capacidad para sorprender a todos los que estén dispuestos a ver más allá del mainstream. Tal es el caso de mademoiselle Adèle Blanc-Sec, ilustre personaje surgido de la imaginación de uno de los autores más queridos y respetados de la bande dessinée: Jacques Tardi.

Desde los años 60 y 70 muchos autores, sobre todo europeos, se preocuparon por introducir mujeres cada vez más sobresalientes y creíbles en un mundo dominado por los hombres en todos los ámbitos. Tardi fue un pionero en este sentido, pues Adèle Blanc-Sec es una heroína muy alejada del clásico personaje femenino atractivo, glamoroso y erótico. Al autor no le interesó que su creación nos agradara en su primera aparición. Adèle es como es, y punto. Una mujer fumadora que no siente respeto por las reglas que le impone la sociedad de su época y, por ende, no tiene problema alguno en acudir a una cita peligrosa con una secta o en perseguir a un desconocido en oscuras catacumbas.

 

Los complejos guiones de Tardi nos atrapan desde el primer momento, al tiempo que, poco a poco, sin que nos demos cuenta, logra abrir en nuestros corazones un espacio para su arisca heroína.

La extraordinaria París de Tardi
Las aventuras de esta periodista con inclinaciones detectivescas se desarrollan en los albores del siglo pasado (una pequeña obsesión del autor), en una París bellamente detallada en su arquitectura, ambientación y vestuario.

La línea clara de su trazo nos lleva a un excitante viaje por el París de la Belle Époque, bien documentada por Tardi, y nos demuestra que el lugar donde se desarrollan sus relatos es tan importante como los personajes mismos.

Rozando el surrealismo
En las historias de Tardi, plagadas de misterios, asesinatos y personajes divertidos y un tanto excéntricos, lo fantástico es cosa de todos los días. Por ello no es de extrañar que veamos a un pterodáctilo sobre los cielos parisinos, la resurrección de un hombre prehistórico que gusta de fumar puros, o que la protagonista hiberne durante la Primera Guerra Mundial.

 

Adèle no teme subirse las mangas para perseguir la noticia en turno y no deja que ningún hombre le diga qué hacer o cómo hacerlo. Es un espíritu libre que no duda en transgredir las normas, pero sin perder del todo la compostura ni el sentido del humor.

Tardi maneja como pocos los giros inesperados, pues a decir del  mismo autor, nada es más gratificante que una historia llena de bifurcaciones, lo que se refleja en cada entrega, pues las cosas se van resolviendo sobre la marcha, lo que le brinda a las andanzas de su heroína un sello muy especial.

Cabe resaltar que los personajes tienen diálogos muy filosos, en los que comparten discursos anti-bélicos o críticas abiertas a las instituciones policíacas y el ejército. Tardi ha construido uno de los discursos más sólidos sobre el antihéroe, y para ello se apoyó en una mujer de fuerte personalidad, quien ha robado  el corazón del pueblo francés.

 

 

Sin duda las aventuras de Adèle Blanc-Sec son un excelente pretexto para que más de uno se regocije en la comodidad de un sillón con la historia de esta mujer que rompe esquemas y que, a pesar de ser una dama de principios del siglo pasado, es todo un modelo a seguir para quienes hoy buscan el empoderamiento del género femenino.

Datos Comikaze

Adèle Blanc-Sec es el título de una canción grabada por La Chavannée para su álbum Rage de Danse (1986).

El personaje cuenta con una versión cinematográfica (Luc Besson, 2010) bastante entretenida, que engloba mucha de la obra publicada. Cabe decir que en el filme la relación de Adèle con su hermana es el motor principal de la historia, mientras que en los cómics apenas se aborda el tema.

Author: Eduardo Arredondo

De carácter complejo, pero bueno en el fondo, es lector de “cuentitos” desde antes de aprender a leer, un eterno enamorado del noveno arte en todas sus formas, así como un incansable promotor del mismo. Ha dado charlas sobre juguetes, coleccionables y cómics en escuelas, convenciones y alguno que otro evento. Confía más en los perros que en las personas.

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